El Baskonia apea a un Barça bochornoso
No habrá clásico en la final de Copa por segundo año consecutivo porque el Baskonia fue ligeramente superior a un Barça bochornoso, al que a ratos pareció no importarle ni un pimiento lo que estaba sucediendo sobre el parqué valenciano. Un descalabro que tuvo su colofón en el último cuarto, donde los de Pascual solo pudieron sumar 9 puntos por los 21 de los vascos. Sin desmerecer al Baskonia ni a su afición, sería todo un milagro que este domingo el Madrid no se alzase con el título de campeón. Clyburn y Laprovittola construyeron un prometedor inicio para el Barça, parcial de 9 a 2 ante un Baskonia demasiado gélido si se tiene en cuenta que una final estaba en juego. Aplicaban dureza los azulgranas, cargaban la zona y punteaban la mayoría de los tiros rivales, fórmula multiplicada por la aparición de Punter que, como ante el Murcia , salió del banquillo con el instinto asesino a pleno rendimiento. Pese a todo, un triple del fino Diakite y una bandeja de Luwawu-Cabarrot apretaron el electrónico. Crecían los vitorianos con el paso de las posesiones, también en defensa, donde Diakite le puso un generoso tapón a Willy primero y a Parra después. En el otro lado de la pista, tres puntos de Kurucs y una contundente bandeja de Forrest evaporaron la ventaja catalana casi por completo. El encuentro se deslavazaba por momentos, un anárquico patio de recreo donde el Baskonia parecía sentirse más cómodo y Luwawu-Cabarrot podía mostrar todo su arsenal, aunque la igualdad se mantuvo hasta el descanso. Los fallos siguieron siendo los protagonistas habituales en la segunda parte, lanzamientos desviados y pases que parecían rocas impedían que ninguno de los dos bandos construyese un parcial en condiciones. Un soporífero espectáculo, más si se tiene en cuenta lo vivido en el Valencia-Real Madrid, solo endulzado por las genialidades de Punter y Forrest. Un triple de Laprovittola pareció despertar al fin a los catalanes, que tras dos libres de Willy y otros dos de Shengelia abrieron una brecha que parecía un tesoro. En el último acto, volvió la versión más mediocre de los de Pascual, un bochorno coronado por un tiro de media distancia y sin oposición de Satoransky que no tocó ni aro. Así, el Baskonia comenzó a creerse una hipotética remontada gracias a Kurucs , que era de lejos el que más ganas ponía de entre todos los participantes. Un triple de Luwawu lo situó a solo un tanto, y Forrest oficializó después el cambio de paradigma. El Barça estaba descolocado, pero tampoco ponía muchas ganas para evitar el aciago destino hacia el que se encaminaba y que, con el paso del tiempo, fue inevitable.
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