El Metropolitano despide el ingenio de Griezmann en la Champions

El partido amanece con una visión añeja, la del Mundial 1978 en Argentina. Aquel campeonato en el que cada salida de la selección albiceleste al campo era saludada con un tumultuoso lanzamiento de rollos de papel que asemejaban serpentinas por el cielo. Lo mismo en el Metropolitano. Cientos de cintas vuelan por la grada en dirección al césped, formando un arco de color que anima a la hinchada rojiblanca, que canta el himno a capella con más entusiasmo si cabe. Es el último partido de Champions para Griezmann en el estadio del Atlético y el francés parece recrearse y disfrutar el momento cuando se gira para observar a la afición, justo en el momento en que suena el himno de la Champions y eriza la piel de los presentes. Griezmann es titular una vez más, desde que afinó su puesta a punto y ha ingresado con fuerza en este revival de veteranos atléticos que forma junto al capitán Koke. El francés campeón del mundo participa con suma actividad en el primer tiempo, más defensivamente que en el plano ofensivo. Porque el partido es un leño comparado, claro, con el soberbio espectáculo del día anterior en el Parque de los Príncipes entre el PSG y el Bayern Múnich. Como todo el estadio, casi canta gol con el disparo a media vuelta de Julián Álvarez que repele David Raya. En el minuto 23 llega el primer saque de esquina del Arsenal. El Atlético ha evitado ese lance del juego conocedor del poderío de los londinenses, pero es una falsa alarma porque el centro vuela fácil al primer palo para el despeje de Ruggeri. El primer tiempo es más suplicio que deleite para Griezmann, que comprueba como el balón sobrevuela su cabeza en voleones dirigidos por Oblak hacia Giuliano o Julián en un equipo sin Sorloth. Es un partido muy cerrado y el francés tiene pocas opciones de abrirlo con su talento y su visión clara. No sucede nada relevante en la semifinal, muy pocas noticias de todo durante los primeros 45 minutos, hasta que Hancko toca levemente a Gyokeres y el árbitro decreta penalti. Los atléticos, con Griezmann a la cabeza, se quieren comer al holandés Makkelie, que dice no tener dudas ante otro penalti light en este fútbol tan blando de nuestros días. Griezmann crece y eleva su calidad sobre el duelo en la segunda mitad. Es el filtro del Atlético para aclarar las jugadas, eliminar rivales y ofrecer creatividad al ataque. Es el Griezmann de siempre, fabulosa su lucidez, su intuición perpetua, esa inteligencia que tienen pocos jugadores. Una peinada del galo genera un casi gol del Atlético, en un doble remate de Lookman y Griezmann que se pierde. Ha empatado el Atlético con el penalti de Julián Álvarez y Griezmann aparece más veces todavía. Es el protagonista del partido. La noche casi le corona en un tiro sutil al larguero, lo merece el protagonista, el mejor del partido junto a la eficacia de Julián Álvarez, que se retira dolorido en el tobillo. También es Griezmann el que inicia la jugada que concluye en el fallo de Lookmann y en una victoria que el Atlético y Griezmann persiguieron con empeño, pero que se quedó en un empate (1-1) con todo por resolver en Londres. «Nuestra segunda parte fue mejor por intensidad, presionar. Es la forma de jugar en Londres -dijo Griezmann-. Hicimos algún cambio en el descanso y la gente nos empujó mucho en el segundo tiempo. Fue un gran trabajo de todos. Mi gran ilusión es llegar a la final y para eso me preparo».
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