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    El campeón de México regresa al Atlético


    El intratable Barcelona, que ya está acostumbrado —peligrosamente— a ganar, volvió a hacerse con su duodécima Copa de la Reina para las vitrinas. Su rival, el Atlético de Madrid, a tan sólo dos jornadas de acabar la Liga y sin ninguna posibilidad de clasificarse para Champions, ya trabaja en la próxima temporada. Y el elegido para liderar el banquillo rojiblanco es el madrileño Ángel Villacampa, un viejo conocido de la casa. Su regreso a filas supone recuperar a quien antes de convertirse en primer entrenador fue segundo de Miguel Ángel Sopuerta, a mi entender el mejor técnico del fútbol femenino que tenemos en España. Villacampa formó parte de aquel cuerpo técnico comandado por Sopuerta que impulsó el crecimiento competitivo del equipo y logró clasificar al club por primera vez para la Champions League femenina. Cuando Sopuerta fue destituido en enero de 2016, el Atlético apostó por la continuidad interna y entregó el proyecto a quien ya conocía perfectamente el vestuario y la estructura del club. Con Villacampa en el banquillo, el Atlético conquistó la primera Copa de la Reina de su historia (2016) y posteriormente ganó dos Ligas consecutivas (2016-17 y 17-18), convirtiéndose en el principal rival del Barcelona durante varios años. Aquella etapa dejó además uno de los equipos más reconocibles y competitivos de la historia reciente del Atlético Femenino. Era un equipo que contaba con jugadoras fundamentales como Amanda Sampedro, auténtico símbolo del club y líder indiscutible del centro del campo; Sonia Bermúdez (actual seleccionadora española) , referencia ofensiva y experiencia competitiva, Marta Corredera, desequilibrante por banda; Lola Gallardo bajo palos; o defensoras como Mapi Leon, Carmen Menayo , Silvia Meseguer y Kenti Robles, piezas clave en el equilibrio del equipo. Además, durante su última temporada incorporó a Ludmila y Laia Alexandri., que elevaron todavía más el nivel competitivo del proyecto. Aquel Atlético tenía algo que conectaba especialmente con la afición y que se ha perdido en las últimas temporadas: carácter. No siempre era el equipo con más recursos, pero sí uno de los más incómodos de enfrentar. Competía cada balón con intensidad y transmitía una identidad muy reconocible. El currículum posterior de Villacampa también demuestra evolución internacional. Tras su primera etapa rojiblanca dirigió a la selección femenina sub-17 de China, pasó por el Athletic Club Femenino, entrenó al Levante Femenino y más tarde dio el salto al fútbol mexicano con el Club América Femenil, donde ha ganado los título de Clausura en 2023 y 2026 este domingo. Esa experiencia internacional puede ser clave ahora, porque el fútbol femenino actual exige una preparación mucho más moderna y competitiva que la de hace una década. Villacampa llega a un Atlético muy diferente al que dirigió en su primera etapa. El técnico madrileño vuelve, pero aterriza en un equipo en plena reconstrucción, marcado por la salida de jugadoras importantes como Lola Gallardo, Carmen Menayo o Andrea Medina, y con la necesidad de encontrar una nueva identidad competitiva, recuperar su garra y posicionarse de nuevo en primerísima primera línea. Su gran reto será devolver al Atlético el carácter y la intensidad que siempre le identificaron. Más allá de los resultados, el club necesita volver a sentirse reconocible sobre el campo, y Villacampa deberá liderar esa transición en una Liga cada vez más exigente y dominada por el Barça. El Atlético no necesita nostalgia, necesita volver a sentirse competitivo. Y el club parece convencido de que Villacampa es la figura adecuada para reconstruir esa identidad perdida.
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