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    Neymar, un invitado más en la fiesta de Haaland y Vinicius: «Ayudar también es estar en el banquillo»


    Semanas antes de que Ancelotti anunciara la lista de Brasil para el Mundial, 200 millones de brasileños se preguntan si iba a llevar a Neymar. En los doce meses de Carletto en el banquillo de la canarinha, no había sido llamado en ninguna ventana. Y con razón. Física y futbolísticamente no se había ganado estar en la seleçao, pero en un país ávido de romper una sequía de 24 años y con una de las generaciones menos talentosas de la historia de Brasil, Ancelotti sabía que contar él iba a ser menos malo que dejarlo en casa. Y lo puso en práctica. Viajamos al jueves 14 de mayo. Faltan exactamente cuatro días para que Ancelotti anuncie la lista de 26 para el Mundial. Ese día, el técnico italiano levanta el teléfono, busca el número de Neymar y le da al botón de videollamada. «¿Cómo estás?», le pregunta Carletto. «Estoy bien», responde el futbolista del Santos, ya recuperado de los distintos contratiempos que había sufrido durante la temporada, sobre todo dos en la rodilla. Más de 100 días de baja acumulaba Neymar, que además venía de dos años en Arabia marcados por una grave lesión, precisamente en la rodilla: «Si vienes al Mundial ¿vas a ser uno más? ¿Me vas a ayudar?», le consulta Ancelotti. «Ayudar también es quedarse en el banquillo», le añade Carletto. «Sí, sí, no hay problema. Voy a ser uno más y voy a ayudar», le interpela Neymar. El futbolista sabía que estar en la lista de Brasil era una concesión de Carletto. Un regalo en forma de última oportunidad para lograr su sueño de ser campeón del mundo. No como protagonista, porque su tiempo ya pasó, pero sí como un jugador más. En esa conversación, Ancelotti no le prometió que le convocaría ni por supuesto le dijo que si lo hacía tendría equis minutos garantizados. Solo quería saber su predisposición antes de tomar la decisión definitiva. Finalizada esa videollamada, Neymar comentó a su entorno que la valoraba como una buena señal, pero tampoco estaba convencido que acabaría entrando en la lista. Entonces, llegó el Santos-Coritiba del domingo 17, solo 24 horas antes del anuncio de Ancelotti, partido que Neymar tuvo que abandonar en el minuto 65 por molestias en la pantorrilla. Una dolencia que el club brasileño calificó de edema leve, algo que no acabó de convencer a Ancelotti, que pidió conocer al detalle el estado del gemelo derecho de Neymar. Carletto tenía que dar la lista y tenía dos versiones: una con Neymar y sin Joao Pedro, y otra con Joao Pedro y sin Neymar. Fue la primera opción, que mantuvo incluso cuando se confirmaron sus sospechas médicas sobre esa lesión Neymar que 'dulcificó' su club. Diez días después de anunciar la lista, cuando empezó la concentración para el Mundial, el cuerpo médico de la CBF detectó una lesión de grado II en el gemelo derecho de Neymar, un diagnóstico muy distinto al edema leve que le comunicó el Santos. Ancelotti, que ya se lo olía, evitó una postura drástica y tomó la decisión de mantener a Neymar en la lista. Echarse para atrás era echarse al país encima. Así que entendió que, si el periodo de baja era de tres semanas y solo dejaba de estar disponible para los dos primeros de la fase de grupos, su continuidad en la convocatoria quitaría presión al resto de jugadores y no habría ruido: «Fue una postura de sentido común», explican fuentes cercanas a Carletto Una postura de sentido común que ha mantenido durante el Mundial, tirando de su habitual mano izquierda. Neymar jugó 15 minutos contra Escocia, una vez que ya estaba disponible y con 3-0 en el macador, y no lo hizo contra Japón por el contexto de cuándo se produjeron los hechos relevantes del partido contra los nipones. O eso explicó Ancelotti, anticipándose a un posible debate que nada iba a sumar: «Hablé con él y estaba previsto que entrara entre el minuto 60, pero empatamos el partido y no quise alterar la estructura táctica porque el equipo tenía el control del juego. Así que le dije que le utilizaría en la prórroga, pero ganamos en el descuento». Esta noche, en Nueva Jersey, en la fiesta de Vinicius y Haaland en ese Brasil-Noruega que huele a partidazo y a cara a cara de quilates, Neymar volverá a ser un invitado más. Ya estaba avisado con aquella videollamada de Ancelotti: «Ayudar también es estar en el banquillo».
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