Argentina enloquece con el niño prodigio del ajedrez: «Los imbéciles nacen cada minuto; los genios, cada 200 años»

En el mundo lo llaman «chessi», como un juego de palabras que combina su destreza en el ajedrez y la magia deportiva de su compatriota Messi. Pero, a diferencia del astro del fútbol, que ya ha comenzado a despedirse de su prolífica carrera, la de Faustino Oro no hace más que comenzar. Con apenas 12 años —cumplirá 13 en octubre—, el niño prodigio, que recientemente le ganó una partida a Magnus Carlsen , rompe récords sin parar y ha transformado el universo del ajedrez en su tierra de origen. «La aparición de Faustino marcó un antes y un después en la popularidad de este juego en Argentina», dice el periodista especializado en ajedrez Carlos Ilardo. Si bien esta disciplina cuenta con una larga trayectoria en el país albiceleste, el experto considera que la llegada del niño representa un punto de ruptura. «Aquí se han jugado campeonatos mundiales, ha venido Bobby Fischer. Pero desde que está Faustino muchos chicos llegan a los clubes para asociarse». «Ha provocado una revolución», asegura Ilardo, y arroja un dato llamativo: «Desde que surgió el fenómeno Faustino se incrementaron en un 20% las inscripciones en los clubes de ajedrez en el país». En esta línea, el especialista advierte que «el ajedrez está cambiando. Hay un nuevo paradigma y los jugadores cada vez son más jóvenes». Ilardo explica que «la pandemia también modificó el panorama, las estructuras del ajedrez y la manera de estudiarlo». «Ahora los chicos están mucho más volcados a las partidas rápidas que se juegan en Internet», añade. «Si este sigue creciendo en países como India y China, va a ser un deporte cada vez más popular», considera. Si bien la meteórica carrera de Faustino llena de orgullo a quienes le rodean, acompañar a un niño de apenas 12 años a cumplir su sueño implica grandes desafíos para toda la familia. En conversación con este medio, su padre, Alejandro Oro, reconoce que «el mayor desafío es encontrar el equilibrio: coordinar la logística de los viajes, el estudio y la alta competencia sin descuidar su bienestar emocional». En este sentido, resulta vital para su entorno cercano cuidar al pequeño del impacto que pueda tener en su desarrollo su temprana celebridad. Es por ello que, de acuerdo con su padre, «el objetivo diario es contenerlo frente a la exposición y la presión, asegurando que tenga una adolescencia feliz». Con respecto a la actitud de su hijo y la manera de llevar su vínculo con el ajedrez a su corta edad, Oro dice que Faustino «lo vive con mucha naturalidad y pasión, porque hace lo que le gusta». También asegura: «Lo más importante para nosotros es que disfrute del camino y del proceso por encima de cualquier logro. Sigue siendo un niño, por lo que cuidamos que mantenga sus momentos de juego, el colegio y su vida normal». Es cierto que la llegada del pequeño ha generado un cambio de paradigma tanto para su familia como para el mundo del ajedrez. Consultado acerca de si hubo un caso parecido al de Faustino en Argentina, Ilardo responde que «es difícil que ocurra algo así». «Los imbéciles nacen cada un minuto y los genios cada 200 años», opina. Y destaca que una de las particularidades de este caso tiene que ver con «el sostén de los padres, que dejaron su país y se trasladaron —Faustino y su familia residen en Barcelona— para que el niño encuentre su felicidad». Además del talento del pequeño argentino, para el experto tuvo un rol clave «la aparición de un esponsor fuerte como es Mercado Libre (empresa multinacional argentina dedicada al comercio electrónico e implantada en numerosos países de Iberoamérica). Con todo, el experto reportero sueña con la posibilidad de que el futuro depare la llegada de algún nuevo genio. En este sentido, se pregunta: «¿Será que algún día vamos a tener un gran Maestro de ajedrez de 10 años?».
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