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    Marta García: «Las mujeres somos una fiesta hormonal absoluta»


    Dicen que a los atletas les cuesta dormir antes de una gran final. Pero es al revés. Cuando una corredora gana una medalla de plata , apenas puede conciliar el sueño en las horas posteriores. Por la excitación, por las descargas de adrenalina, por la tensión acumulada. «A ver, que he dormido muy poco y tengo las neuronas así, así», confiesa Marta García , muy sonriente pese a todo. Esta palentina de 28 años, reflexiva, inteligente, recibe a ABC en el hotel que la selección española comparte en Birmingham con los atletas de Italia y Alemania. Se respira atletismo por todas partes. Hablemos de la final, una carrera muy lenta al principio ¿no? Era lo que me esperaba. Ha sido uno de los Europeos más lentos. Yo venía mentalizada para tener paciencia, estar muy alerta y buscar un lugar. ¿En algún momento se planteó que la italiana Battocletti era batible? Bueno, yo siempre me pongo en la salida para ir a por todas, para ganar. Cuando ella lanza su ataque en el último 200, yo quise controlar y hacer mi final, no salto con ella porque igual se me hinchan las piernas y no llego. Ella es medallista olímpica y trata de tú a keniatas y etíopes. Yo aún no estoy en ese nivel, ese escalón de podios mundiales, no sé si algún día llegaré. Cuando Battocletti cambia de ritmo, yo me digo: «cuidado, que si me voy a por ella, eso es peligroso». ¿Cómo se le puede ganar a Battocletti? Para eso hay que correr la última vuelta en 57 segundos. Cuando ABC le entrevistó en Londres, hace un mes, dijo que iba a estar muy justa de preparación para los Europeos. Estaba con muchas dudas. Sí. Yo soy algo impaciente. Mi entrenador me ha estado hablando mucho estos días de cultivar la paciencia. En Londres tuve una buena actuación pero me ganaron algunas europeas a las que he ganado aquí. Hace un mes estaba algo atrancada. Ahora, en estas tres últimas semanas entrenando en Zúrich he conseguido que la rueda empiece a girar, que la bola de nieve tome inercia. Tuvo que parar en primavera ¿no? Sí. Tuve esas molestias lumbares en abril y apenas corrí. Nunca supimos el diagnóstico real. Luego ya en mayo comencé a meter semanas de 30 kilómetros, luego 60… he llegado a un máximo de 130 kilómetros. ¿Cómo es esta vida que lleva, como de monasterio, no? Es una vida curiosa, somos un poco nómadas, hacemos muchas concentraciones, en Sudáfrica en invierno, en verano en Saint Moritz. Es una vida dura, un poco de monje, atípica. Mi pareja vive en Castellón y se hace duro a veces. La gente que está a tu lado sufre esto, no pueden hacer una vida normal, no podemos irnos juntos un fin de semana por ahí. Después de seis años de estudiar medicina ha optado por el atletismo profesional… Es una etapa, yo sabía que si quería dar el cien por cien como atleta, tenía que ir a por todas. Y eso implica llevar este tipo de vida. Estoy también investigando en fisiología del deporte en mi tiempo libre. Se han puesto de moda las papillas de bicarbonato, ¿las utiliza? Sí, sí. En este tipo de distancias que hago pueden ser interesantes. Las hemos probado. Me ha hablado de las etíopes y las kenianas. ¿Cree que cuentan con una superioridad genética? Creo que no. Realmente, el 99,9% de los genes son los mismos. La diferencia puede ser ambiental, su estilo de vida allí, de nuevo, lo que vida de monje. Comen, descansan y entrenan. Yo creo que los europeos hemos empezado a hacer lo mismo. Y a vivir en altitud. ¿Los corredores europeos se están africanizando? Exacto, sí. Y esto está marcando la diferencia porque ya les estamos comiendo el terreno a las africanas. ¿Admira a alguien en el atletismo? Sí, a Ingebrigtsen. Lo que hizo el lunes fue muy inspirador, verlo de vuelta tras una lesión tan larga. Dio una lección. A ver si consigo llegarle, no sé, a los tobillos, jajaja. Y también me ha inspirado mucho la selección española de fútbol. ¿Le han servido de motivación? Sí, sí. Los he visto luchar de verdad cada partido. Lo querían más que todos los demás y por eso lo consiguieron. Han sido un equipo supercompacto y por eso han ganado a selecciones como la de Francia, que era mejor en la teoría. Y yo ayer gané a atletas superiores a mí sobre el papel, quizá porque yo lo quería con más fuerza. Libros, películas, series… ¿qué le gusta? Me gustó mucho la trilogía de 'Los Juegos del hambre'. Y estos meses me he visto 'Peaky blinders' para irme metiendo un poco en el rollo este de Birmingham. Ha estado mucho en mi cabeza ¿Qué hay que mejorar en el atletismo? La cobertura de nuestro deporte. Ahora estamos teniendo mucha atención… pero porque el fútbol está de vacaciones. Está guay tener más espacio. Yo intento hacerlo también con mis redes. ¿Se cuida el talento? Hay que cuidar mucho a los chavales, hay que darles oportunidades, patrocinadores, recursos, porque ahí es donde se puede perder talento. Ese espacio es clave. Hay mucha especialización precoz ahora en el deporte… Sí. Y no sé si estoy muy de acuerdo con eso. Quizá se profesionalizan muy pronto, esos futbolistas que vemos con 14 años, se lesionan, se rompen el cruzado con 16 y arrastran una rodilla reventada toda la vida… Yo tuve la suerte de haber destacado muchísimo cuando era muy joven. Por eso gestiono bien los éxitos y los fracasos. Hay que cumplir etapas y no acelerar las cosas. ¿A qué se dedicará Marta García cuando tenga 40 años? Buena pregunta. Cuando tenga 40 años te lo cuento (risas). Hace años tampoco me imaginaba que iba a ser subcampeona de Europa… creía que iba a estar en un hospital trabajando. Pero desgraciadamente mis compañeros me recomiendan que no haga el MIR, que son años duros y poco reconocidos, estar 70 horas semanales de médicos y es duro porque sostienen el sistema y les queda grande. Me dicen que siga corriendo hasta que pueda, jajaja. No sé, me gustaría estar vinculada al deporte porque a veces el deporte de élite no es tan sano. Lo primero es estar sano, y luego ya viene el rendimiento. Hay adolescentes muy vulnerables y ahí veo un espacio para trabajar. Y lo mismo en la mujer. Somos diferentes, se está estudiando mucho que nuestros requerimientos son muy diferentes. Somos una fiesta hormonal absoluta, fluctuamos mucho en comparación con los hombres, hay que tenerlo en cuenta, buscar el equilibrio. ¿Usted viene de la España vaciada? Sí. Y me gusta mucho. Me ha hecho la mujer que soy ahora, somos gente fuerte, que se enfrenta a las adversidades. He sido muy feliz en Palencia, en León. He tenido mucho apoyo. ¿Y ahora qué? Pues seguir compitiendo. Iré a Silesia a buscar un buen crono en 5.000 metros. Luego, Juegos del Mediterráneo, Zúrich, Budapest y quizá hasta el Mundial de 5 kilómetros en ruta.
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