Alcaraz acaba con Paul y con las dudas: se planta en cuartos como favorito

Carlos Alcaraz llegó a Nueva York y dijo que venía con la intención de «competir» y de «disfrutar». Tras cuatro partidos en el cemento azul de Flushing Meadows, cada vez está más claro que puede mucho más. Ha estado cuatro meses y medio fuera de las pistas, impedido por una lesión de muñeca, una maldición para los tenistas. Pero da igual: puede ganar el US Open, levantar su octavo 'grande', con solo 23 años. Esa es la sensación que dejó en su partido de octavos, frente a un hueso duro de roer, el estadounidense Tommy Paul. Lo arrolló (6-4, 6-3, 6-4) y ya está en cuartos de final. Y con el miedo metido en el cuerpo de todos los que quedan vivos en el cuadro: el murciano tuvo fases de ese tenis irresistible, para el público y para sus rivales. Desde que Alcaraz anunció que volvía a las pistas poco antes de que empezara el Abierto de EE.UU., el mundo del tenis ha escudriñado sus golpes, sus movimientos, su físico, su agarre de la raqueta y hasta su sonrisa. ¿Vendrá con una versión que se acerque al Alcaraz previo a la lesión, dictador del tenis junto a Jannik Sinner? La respuesta debía estar en este partido contra Paul, su primer gran compromiso desde que le vimos, por fin, con una raqueta en un encuentro oficial. Porque el partido de dobles mixtos con Serena Williams fue poco más que una exhibición. Y no ha parecido suficiente la solvencia -pese a la falta evidente de ritmo- mostrada en las primeras rondas del torneo, contra rivales que deben ser inferiores al murciano: el ruso Roman Safiullin, el portugués Jaime Faria -que le sacó un set- y el chino Wu Yibing. Paul, ahora sí, tenía que ser el examen definitivo para saber si puede aspirar a todo. Y Alcaraz aprobó con nota. El estadounidense, 21º del mundo, es un tenista complicado, con gran despliegue físico. Alcaraz se ha hartado de ganarle (6-2 en su enfrentamiento personal, la última vez que el murciano perdió fue en 2023). Con buena forma, le ha vapuleado, como en Roland Garros el año pasado. Pero también le ha hecho sufrir, como en octavos de Australia de este año, donde Paul forzó un 'tie break' y alargó los tres sets que disputaron. En Arthur Ashe, Paul salió a tratar de intimidar a Alcaraz con agresividad. Ya en el primer servicio del murciano, salió a presionar a la red incluso con segundo saque. Pero Alcaraz ni movió una ceja. Con tranquilidad fue manteniendo su servicio hasta ponerse 4-5 y decir 'hasta aquí'. Subió una marcha de agresividad y le rompió el saque a la primera oportunidad. Recordó aquella 'ley de Shaquille O'Neal' de la que hablaba el desaparecido Andrés Montes, el 'Artículo 34': «Hago lo que quiero, cuando quiero, como quiero y donde me da la gana». En el segundo set, Alcaraz mantuvo esa agresividad y se empezó a ver ese juego de antes, que no ha estado al 100% todavía en Nueva York. El de la derecha violenta, el juego de fondo que convierte al rival en un guiñapo. También la dejada exquisita, más afinada que en anteriores compromisos. El murciano parece cada vez más cómodo con el estado de su muñeca y de su cuerpo, más dispuesto a desmelenarse y probar golpes duros. Pero sobre todo invita al optimismo el saque, que no ha tenido la contundencia deseada hasta ahora y que mejora adecuadamente. Alcaraz acabó con un 70% de primeros servicios, una mejora reseñable. Esa agresividad del segundo set implica también mayores riesgos y Alcaraz y Paul alternaron en rupturas de saque. Pero cuando el murciano lo necesitó, ganó la ventaja y la mantuvo. Igual que en la última manga, en la que jugó confiado, sonriente e incluso disfrutando del 'Empire State of Mind' de Alicia Keys desde la silla. Eso fue justo antes del juego final, donde Paul le apretó y se puso 15-30. De nuevo, Alcaraz no se descompuso. Salvó el primer 'punto de break' por un fallo de Paul y el segundo, rematando una bola desde el aire. Toda una muestra de confianza. Pero después colocó un trallazo de derecha cruzada que dejó a la parroquia de la Arthur Ashe con una sonrisa descreída. Más tenis y menos dudas. Cerró el partido con un buen saque y ya está en cuartos. Es imposible no verle como uno de los favoritos. Porque sí ha vuelto.
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