Los ecos del 15-M llegan a la puerta de la Casa Blanca con una acampada

El 15-M ha llegado a Washington. La protesta racial, que comenzó tras la muerte bajo custodia policial de otro hombre afroamericano, George Floyd, se ha hecho permanente ante la Casa Blanca. La zona, acordonada por decisión de la alcaldesa de la capital, tiene ya sus tiendas de campaña, con cafeterías, restaurantes, sacos de dormir y hasta un espacio para masajes. Cada día se dan en este área conciertos, talleres, clases y debates. No muy lejos, se venden camisetas con los lemas más populares de esta protesta, como «no puedo respirar», las últimas palabras de Floyd, o «las vidas negras importan». El temor, para Trump, es que este pequeño campamento se convierta en algo permanente y que devenga en lo que en Seattle se ha convertido en una autoproclamada «zona autónoma», con su propia gobernanza y donde no se permite la entrada de la policía. Las fuerzas del orden de Washington desmantelan a diario las tiendas, que los manifestantes vuelven a montar después, en un constante tira y afloja. Este campamento ya tiene hasta nombre: BHAZ, las siglas en ingles de «Zona Autónoma de la Casa Negra». La intención de los organizadores, que piden donaciones a través de aplicaciones móviles, es que este área crezca y se declare también autónoma. La diferencia es que Seattle está a 4.400 kilómetros de la Casa Blanca, y este bastión rebelde conocido como BHAZ se puede ver desde las ventanas de la residencia del presidente. La mera existencia de este campamento intermitente enerva a Trump, eso está claro. El presidente dijo ayer en la red social Twitter: «Nunca va a haber una Zona Autónoma en Washington mientras yo sea vuestro presidente. Si lo intentan, se toparán con una gran fuerza». El presidente ya desplegó al Ejército hace tres semanas para sofocar disturbios, saqueos e incendios, incluido el de los bajos de una iglesia que está justo al lado de estas tiendas de campaña. En las vallas y paredes de la calle donde han acampado los manifestantes se han ido colocando todo tipo de carteles y pinturas, en su gran mayoría críticas con el presidente y sus políticas. La alcaldesa, la demócrata Muriel Bowser, ha dado fuelle a los manifestantes cambiándole el nombre a la calle por el de Plaza de las Vidas Negras Importan («Black Lives Matter Plaza»).Read More
No hay comentarios