Jorge Martínez 'Aspar' : «Mi virtud y mi defecto eran el mismo: el exceso de confianza»

Es imposible contar cuántas vueltas al mundo ha dado Jorge Martínez 'Aspar' . Primero como piloto, tres títulos en 80cc (1986, 1987 y 1988) y uno de 125cc (1988), y 37 victorias; ahora como jefe del Aspar Team, otros seis títulos en nombres de Izan Guevara (2022), Albert Arenas (2020), Nico Terol (2011), Julián Simón (2009) , Gábor Talmácsi (2007), Álvaro Bautista (2006). Recuerda con orgullo el pasado, pero se lo pasa muy bien en el presente. Ve cuanta carrera cae en sus ojos, no se cansa de aprender de los pupilos ni de sonreír durante esta charla. -¿Cuánto ha cambiado este deporte? -Una barbaridad, afortunadamente. No dejan de ser motos, pero desde un punto de vista de seguridad... las motos de hoy no se rompen, las antiguas se rompían mucho más, los circuitos son mucho más seguros, los pilotos están físicamente muy bien preparados; los cascos, llevan airbag, protectores por todas partes. Es la gran revolución de la seguridad y la tecnología. Ahora la telemetría y los ordenadores te dan toda la información. -¿Ya no hay carreras como las de antes? -Son diferentes. Ahora son tal vez más emocionantes porque hay mucha igualdad, con 10 pilotos luchando por ganar una carrera. Eso es muy bonito. Y desde el punto de vista técnico, las motos de antes eran muchísimo más difíciles, más sensibles. Tenías que ser piloto y técnico para poner la moto a punto. Ahora el piloto para y los ingenieros y los técnicos dan toda la información. Noticia Relacionada MotoGP estandar No Márquez: «En este proceso constructivo el cabreo no ayuda» Laura Marta El piloto realizó unas pruebas del nuevo combustible sostenible en el Jarama y atendió sobre el presente y el próximo curso en el que indicó a Honda que debe dar más de un paso hacia delante -¿Se ha tenido que reciclar mucho? -Muchísimo. Y cada año. Cuando dejé de competir yo ya tenía mi equipo y ahora tiene 30 años. Al principio, yo quería que mis pilotos hiciesen lo que yo hacía o lo que yo creía que había que hacer. Pero la experiencia me enseñó que es un gran error, porque cada piloto piensa diferente. Lo que tengo que hacer es ayudarlos con mi experiencia y darles consejos; y ellos deciden si lo cogen o no. Puede ser que el consejo que les estoy dando no sea el que les encaje a ellos. Y ellos pueden tener una idea que puede ser igual o mejor que la mía. A nivel de entrenamiento físico también ha cambiado muchísimo. Y hoy cada día más hace falta el psicólogo deportivo. Son cosas de la evolución de la juventud de hoy en día y del deporte. De todo voy aprendiendo. Tienes que ver los nuevos métodos y sistemas, reglamentos, entrenamientos. Todos los años intentamos evolucionar. -A la hora de acoger a un piloto en su equipo, ¿qué busca? -Me gusta que los pilotos no solo sean rápidos, sino que tengan algo más. Que veamos que tiene una evolución de futuro, y que sea un piloto que aporte mucho desde el punto de vista de la educación, de la imagen... muchas cosas. En la vida no solo eres piloto, y además la vida de deportista es muy corta. El día que cuelgas el casco te queda mucha por delante. Y lo importante es haber dejado una huella como piloto, pero sobre todo como persona. -¿Siente esa responsabilidad de enseñar a ser piloto y persona? -Desde luego. Pasan más tiempo con nosotros que con sus padres. Recuerdo algún piloto que sus padres me dejaron al hijo y al cabo de dos o tres años, la madre me dio un abrazo casi llorando diciendo: «Te dejé a un piloto y a un hijo y me has devuelto una persona». Intentamos que el piloto conviva con los mecánicos y técnicos y es uno más. Conviven con ellos en las casas, si tienen que cocinar cocinan, si hay que hacer las camas, hacen las camas. Todo eso es bonito porque, al final es una convivencia que les hace sentirse útiles y aprender de la vida. La vida no es solo correr en moto, no solo es hacer deporte por muy estrella que seas, la parte humana tiene un valor mucho más importante. -Trabaja con chavales muy jóvenes. ¿Son, como dicen, poco dados al sacrificio y de quererlo todo ya? -Habrá de todo, pero ser campeón del mundo no te lo regalan por mucho talento que tengas. Tienes que trabajar, tienes que ser constante, generar un gran equipo. Muchísimas cosas. El sacrificio está. Tienes que poner sobre la balanza todo y decir 'estoy dispuesto a sacrificarme'. Izan Guevara lleva seis semanas sin volver a casa, sin estar con la familia, con los amigos y eso es un sacrificio muy importante que tiene que entender y valorar. Es mucho más fácil decir 'me quedo en casa y ya está'. Y, además, hay cientos que intentan llegar y no llegan. Hay treinta compitiendo cada domingo y solo gana uno. Y el que gana y el que hace el puesto 30 también está ocho meses fuera de casa. El sacrificio es el mismo. La gente joven de hoy, habrá de todo, pero está intentando encontrar ilusión y motivación por algo: sea pintor o piloto o boxeador. Y a partir de ahí, entre comillas, es más fácil. -¿Cómo se les quita presión de estar trabajando por un equipo y unos patrocinadores? -Esto no es fácil, es pesado, vienes de estar cinco semanas fuera, pero esto [dar entrevistas] es parte de tu imagen, de tu prestigio, de tu futuro, de los patrocinadores. Tienen que saber que tienen esa responsabilidad. Y les lleva a tener esa educación, a saber valorar lo que tienen, a entenderlo y a ser educados. Jorge Martínez 'Aspar', durante la entrevista con ABC Belén Díaz -¿Y cómo se enseña a calibrar el peligro y disfrutar? -Yo gané 37 grandes premios, y de esos 37, 12 fueron por menos de un segundo. Yo cuando realmente disfrutaba mucho era en esas carreras. Quieres ganar y hay que arriesgar. Cuando vas al límite, cuando estás dominando y salen bien las cosas es cuando realmente disfrutas más. Las carreras que te cuestan más son las que más te gustan. Y eso lo viven ellos también. -¿Crecen muy rápido? -Demasiado, a Izan me lo van a quitar en breve, pero buena señal. Es una satisfacción muy grande. En MotoGP, de los 24 actuales, el 28% de la parrilla han pasado por Aspar team: Bagnaia, Aleix Espargaró, Jorge Martín, Bezzecchi, Jorge Martín, Oliveira, Marini… Uno se siente, entre comillas, partícipe de toda esa semilla que está llegando a MotoGP. Estamos creando una escuela de futuro. -¿Cómo vivía y cómo vive ahora esos minutos de parrilla previos? -Suele ser el peor momento. Cuando corría no. Yo era muy tranquilo. Mi virtud era el exceso de confianza. Mi defecto era el exceso de confianza. En parrilla estaba muy tranquilo y ahora todo lo contrario. Viéndolos a ellos me pongo muchísimo más nervioso porque no controlo lo que está pensando o lo que va a pasar. Cuando eres tú el piloto sabes lo que quieres, lo que vas a hacer, estaba más seguro.
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