La igualdad mejora la reputación... y la rentabilidad

El Parlamento europeo prevé aprobar este mes una directiva sobre el equilibrio de género en los consejos de administración de las empresas. Se ha avanzado mucho en Europa en los últimos años, también en España, pero las cifras siguen mostrando que estamos lejos de conseguir la paridad. Cada vez son más las mujeres que acceden a la universidad. Cada vez son más las mujeres que acaban sus estudios y en muchos casos con mejores calificaciones que sus compañeros varones. Cada vez son más las mujeres que acceden a los primeros escalones del mercado laboral. Pero siguen siendo pocas las que logran acceder a puestos directivos. ¿Qué pasa en medio? Probablemente es la maternidad la que provoca los mayores frenos en las carreras laborales de las mujeres, mientras no ocurre lo mismo en la de los hombres. Y la opción no puede ser, como está ocurriendo en buena parte de nuestras sociedades avanzadas, renunciar a tener hijos . La opción debe ser tener las suficientes medidas de conciliación para que hombres y mujeres puedan compaginar sus familias con sus trabajos. Y no pasa nada porque el padre o la madre, o ambos, levanten el pie del acelerador laboral para estar un poco más cerca de sus vástagos en esos primeros años de sus vidas. Pronto los niños crecen y los padres podrán retomar sus carreras con la misma o mayor intensidad que antes de ser padres. Por eso, entre otras cosas, tiene tan poco sentido que expulsemos del mercado laboral a personas con 50 o cincuenta y pocos años, que tienen no solo mucho más experiencia que los jóvenes , sino también mucho más tiempo para poder dedicar a su trabajo. En lugar de prejubilarse, sería mucho más provechoso para la sociedad formarles y enseñarles a utilizar las nuevas tecnologías. Lo demás ya lo tienen aprendido. Y en ese momento de la carrera laboral de hombres y mujeres mucho me temo que las empresas no distinguen por género. En este momento sí hay igualdad entre hombres y mujeres. Son muchas las empresas que desechan el talento innato enriquecido con la experiencia humana y profesional. La Directiva que aprobará ahora Europa, que deberá incorporarse al Derecho nacional, establece que, de aquí a 2026 , al menos el 40 % de los administradores no ejecutivos de las empresas cotizadas deben ser miembros del sexo menos representado. Y en el caso de que los Estados miembros opten por aplicar las nuevas normas tanto a los administradores ejecutivos como a los no ejecutivos, el objetivo sería alcanzar el 33 % de todos los puestos de administrador, de aquí a 2026. No son cifras de cumplimiento obligatorio, pero sí prevé la norma que las cotizadas que no cumplan estos objetivos tendrán que adaptar sus procesos de selección, fijando procesos claros y transparentes. Estos loables objetivos , por los que apuestan políticos de todos los colores en Europa, no se conseguirán si no están acompañados del convencimiento de que tener mujeres en los puestos directivos no solo mejora su reputación, sino también su rentabilidad y productividad. «No debemos forzar con el fin de cumplir, hay que seguir trabajando en la comunicación y la formación para sensibilizar sobre lo que aporta la mujer a la empresa y a la sociedad con el fin de romper posibles barreras y lo interioricemos y vivamos de una forma natural», aseguraba Antonio Torrado , CEO Wolf Ibérica, en una jornada organizada por la Fundación Women Forward celebrada en la sede del Parlamento europeo en Madrid sobre la importancia de los CEO como palanca de cambio hacia la igualdad. Y es que no hay nada como las cifras y la experiencia de los propios ejecutivos para demostrar que la combinación del talento femenino y masculino es positiva para la empresa.
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